lunes, 7 de febrero de 2011

. a la deriva .

Cual flores de primavera
corazón de tiza, en tus cuentos
siembras relojitos de arena
para que los borre el viento

por tu senda, cantando, muy suave viajas
con el corazón liviano
después presurosa, insegura, te vas;
yo aquí en silencio y solitario

[Templo mi carácter
con el fuego de la vela
de tu errático barco
que deriva en cada estrella]

y te cocino un poema,
y giro el sol con mi manivela.
Me hago canción, de las sin respuesta
para que vuelvas,
para que vuelvas.


Cansada de
ser soporte y
no soportar
mis ideas